Uno de los activos más importantes que las empresas, los ejecutivos y los colaboradores deben cuidar es la confianza. Es un aspecto vital en la sociedad actual, en donde cada vez menos personas confía en las organizaciones y en las instituciones.
Es por esto que en la cultura empresarial, y en el desarrollo de habilidades gerenciales de los equipos de trabajo, es necesario recalcar la idea de confianza. Cuando hay confianza, las personas dan un paso al frente de manera voluntario, y trabajan de forma óptima, conjunta y eficiente. Teniendo un propósito y un objetivo común, asumen riesgos y piensan de forma creativa.
Pero esta confianza, se crea o se destruye. Es un valor vulnerable, y por esto es un activo deseado y necesario. Sin embargo, y pese a su importancia, los equipos tienen dificultades para desarrollarla y, sobretodo, mantenerla.
Para el desarrollo de la confianza en la organización, podemos mencionar algunos aspectos importantes para implementar:
Compromiso:
Cada miembro de la organización debe asentar un compromiso con el alcance de sus objetivos. Esto implica enfoque hacia los objetivos y tareas propias, confiando en que los demás colaboradores cumplirán también con su parte.
Comunicación:
Es imprescindible la comunicación consistente en el equipo para la generación de confianza. Cuando se comparten las ideas y opiniones, sin miedo a que otro se adjudique una de estas, estamos cultivando la confianza. Esto también incluye compartir información relevante, y que las personas también hagan un feedback de los temas más relevantes.
Competencia:
Reconocer las habilidades y debilidades, tanto propias como las de los otros miembros, ayudará a trabajar en la cohesión del equipo.

