¿Cuántas veces el día no podríamos decir no a cosas que tal vez no hacen parte de nuestras prioridades? Cuando decimos que si muy seguido, terminamos aceptando muchos más compromisos y responsabilidades de las que podemos manejar, Esto, sin duda, puede generar un alto nivel de estrés y baja calidad de vida.
Una vida de éxito refiere un equilibrio en todas las áreas de la vida, lo cual implica empezar a revisar las prioridades y darle la verdadera importancia a los asuntos que la merecen, y decir no a los que realmente no lo son. Por esto, uno de los consejos de los empresarios más exitosos, es hacer una lista con los objetivos más importantes (de 20 a 25): inicialmente puede ser complicado, dado que surgieran metas de distintos aspectos.
Una vez tengas tus objetivos claros, puedes marcar los 5 más importantes, deja de lado el resto. Ni la persona más productiva podría desarrollar 20-25 objetivos. Esos 5 serán los objetivos en los que te enfocarás. Los que no hagan parte de ellos, son a los que es prudente decir “no”.
La habilidad de saber decir “no”, se conoce como asertividad, y es una habilidad vital en el día a día. En muchas ocasiones se nos dificulta decir que no, y terminamos complaciendo a todos, menos a nosotros mismos. Por eso, ante la situación de decir “si”, cuando en realidad queremos decir “no”, pueden formularse varias preguntas: ¿Qué ventajas tiene decir que si, aunque prefiero decir no? ¿Qué desventajas tiene el si, en vez del no? ¿Cuáles son las consecuencias de decir no?
Luego de hacer estas preguntas, te darás cuenta de que aprender a decir “no” es el primer paso para detener el exceso de trabajo y mejorar sustancialmente la gestión del tiempo. Recuerda que decir no significa priorizar lo importante para ti, con el fin de sacar tiempo para lo que es realmente importante y prioritario.
Este hábito también ayudará a reducir los niveles de estrés, aumentar y trabajar en tu autoestima, y sobretodo, te permite poner límites.

