¿Qué ves?
Se me ocurre que podemos sentarnos a negociar el esquema de contratación para el año que viene.
No, seguro que no van a querer, a ellos no les conviene.
Si no es bajo un nuevo esquema no vamos a renovar el contrato.
Entonces estamos jodidos, porque si no es con ellos no hay con quien.
Un conferencista amigo puso una regla antes de empezar el taller. La regla era: “Prohibido encender la moto cuando otra persona intervenga”.
Se refería a evitar, ante una idea o propuesta, la réplica automática de una sucesión de NO, NO, NO, NO NOOOOOOOOOOO!!!
Es una respuesta tristemente común ante las ideas contrarios a lo tradicional, respuesta automática a la, así juzgada, osadía de cuestionar el Statu Quo.
“No lo intentes” “ No lo pienses, no vale la pena”. “Eso no funciona, simplemente porque no”, “No te desgastes”, “No gaste saliva en eso”. “Para hacer eso se necesita mucha plata”, “No hay tiempo para pensar en eso”, “Con la gente que tenemos no podemos hacer eso”. Etc. Etc. Etc.
En su canción “La Bella Y el Metro” Serrat dice:
El escritor ve lectores,
el diputado, carnaza;
el mosén ve pecadores,
y yo veo a esa muchacha
del metro.
Los carteristas ven primos,
los banqueros ven morosos,
el casero ve inquilinos
y la pasma, sospechosos
en el metro.
El general ve soldados;
juanetes, el pedicuro;
la comadrona, pasado;
el enterrador, futuro.
(…)
El revisor ve billetes;
el sacamuelas ve dientes,
el carnicero, filetes;
y la ramera, clientes
en el metro.
Los avaros ven mendigos,
los mendigos ven avaros;
los caballeros, señoras;
las señoras, tipos raros
en el metro.
El autor ve personajes,
el zapatero ve pies;
el sombrerero, cabezas;
el peluquero, tupés.
Los médicos ven enfermos,
los camareros, cafés;
yo sólo la veo a ella:
Ante situaciones nuevas, distintas a las tradicionales, situaciones que no teníamos contempladas originalmente, ¿qué vemos? Oportunidades? Problemas? Retos?
Vemos todas las dificultades y los obstáculos?
No pretendo decir que ante una situación nueva no sea necesario ver una u otra cosa. Lo que si pretendo es invitar a no ver SÓLO una cosa.
Si en un recorrido de montaña sólo vemos el punto de llegada podemos perder de vista abismos profundos; si por el contrario sólo vemos el abismo, es posible que no logremos ver el destino y por lo tanto la motivación inicial del viaje.
Si ante los retos de los negocios o del ejercicio de liderazgo sólo nos concentramos en la caída / subida del dólar, o caída / subida de los precios; o en las movidas de los competidores, o en la escasez de recursos etc, será fácil perder de vista la visión del negocio, el sueño, la meta de largo plazo y para la que fue creado, para el que fue inventado (1). Claro, también parece no ser sensato ignorar estas variables. El asunto es darle su lugar, no mas del que merecen, no menos.
¿Y como se determina el lugar que merece cada asunto?
A continuación mi propuesta:
Criterio= {(Valores+Visión)*Consciencia}^Experiencia
Visiones distintas dan lugar a Criterios distintos; Diferentes Valores nos llevan a evaluaciones diferentes sobre una u otra situación. Y claro, a diferentes acciones.
La reflexión es, primero que todo, para mi mismo. Y entonces, en una conversación cualquiera, familiar o de negocios, cuando escuche resistencia a mis propuesta, ¿Qué veo?
(Marque con una X la(s) respuesta(s) correcta)
Un obstáculo para el logro de mis metas.
Una visión distinta respecto del asunto.
Una oportunidad para explorar otras alternativas.
Un llamado de atención sobre mi arrogancia.
Todas las Anteriores
Ninguna de las Anteriores.
Otra.
(1) Asumo, evidentemente, que existe tal cosa como una visión o un sueño. De no ser así, levantarse cada día puede ser una acción carente de sentido y de propósito.

