Leidy Cuestas
Perfil
TODO PARTE DE UN PROPOSITO Y DE CREER EN ÉL
Siempre me ha apasionado mucho el tema del diseño humanitario, trabajar desde nuestras capacidades y poder ayudar a una necesidad que haya en nuestro país o en el mundo; de ahí salió la idea de crear este proyecto. UNIDOS PARA SONREÍR es un programa de rehabilitación física para niños con parálisis cerebral.
En Colombia hay 300.000 niños que tienen parálisis cerebral de los cuales el 70% son de bajos recursos y no cuentan con la facilidad de acceder a terapias, se encuentran ubicados en zonas rurales lo cual les impide llegar a zonas de rehabilitación, porque la mayoría de esas están ubicadas en las ciudades principales del país. El proyecto nace puntualmente cuando conocí a una niña llamada Laura, ella vivía en zona rural colombiana en un pueblito que se llama Maya, Cundinamarca, ella vivía al frente de la casa de mi familia y un día note que estaba llorando y de paso me di cuenta que tenía parálisis cerebral, además tenía desnutrición, escaras en la espalda, displasia de cadera y la mamá no tenía ni idea que tipo de discapacidad tenía la niña, ella estaba las 24 horas del día en la misma posición y esto generaba otros problemas; desde ese entonces empecé a investigar cuántos niños existen con este tipo de discapacidad, en el mundo son 105 millones de niños y tiene un incremento anual del 1.5%.
Después de conocer a Laura estaba haciendo mi tesis, siempre encaminaba mis proyectos por la parte humanitaria. Ya había diseñado un filtro de aguas lluvias, en este caso yo iba a desarrollar un espacio plegable para hacer medicina en diferentes pueblos donde los médicos no llegan, pero, cuando conocí a Laura cambie el camino y quise diseñar algo para los niños con parálisis cerebral, al comienzo fue muy difícil, ya que el diseño no tiene nada que ver con medicina.
¿Cómo lograste integrar el diseño y la salud?
Empecé a investigar todo acerca de la parálisis cerebral porque no tenía ni idea ni de discapacidad, ni las patologías que tienen que ver con la misma, luego de 6 meses de investigación y encontrar qué métodos usan mundialmente. Aprendí la parte difícil los términos, el por qué y el origen de esta patología. Aprendí cada una de las metodologías para llegar a desarrollar la silla que se adaptará a este tipo de discapacidad. En medio de mi investigación encontré algo práctico para diseñar un producto, se llama método de Bobath, es un método de rehabilitación física español usado hace más de 50 años, lo que proponían ellos era que por medio de diferentes posiciones los niños podían generar desarrollo físico y cognitivo, al ver las imágenes del método entendí lo que necesitaba para poder realizar ese tipo de terapias en Colombia, por ejemplo, lo que tiene que hacer un niño al estar boca abajo, que las piernas tienen que tener un determinado grado; de ahí empecé a imaginar cómo debería ser la silla para poder hacer ese tipo de ejercicios.
Después de 6 meses de desarrollo del producto y su comprobación, empezó la parte más complicada, porque primero, es fue difícil encontrar una fundación que abriera las puertas, decían: “Bueno, ¿A qué viene una diseñadora industrial acá?, ¿si acá vienen son médicos, terapeutas, etc. En ese momento empecé con obstáculos, en la cuarta fundación me dieron la oportunidad, yo iba a la fundación a observar cómo era el trato a los niños y sus terapias, llegué a desarrollar 50 modelos de sillas en una bitácora, ya que yo quería diseñar y desarrollar una silla que reuniera las tres posiciones esenciales en un solo producto, lo que las personas veían imposible. De hecho mi profesor de tesis me aconsejó retirar la materia porque me dijo que no podía hacerlo, estuve a punto de perder mi tesis, era mucha presión trabajar para este tipo de discapacidad.

